¡Votantes de todo Costa Rica, uníos!

      Louis Arthur Ducoudray

      'Bañémonos, Federico'

      El primero de febrero de 1998 se celebra un proceso electoral que ya es famoso en el mundo entero. Gobernantes y tiranos de todos los países, princesas, reinas de belleza, pordioseras, idólatras y paganos, y aun las nueve órdenes de ángeles y las especies en extinción, como el rinoceronte, los revolucionarios, la creatividad melenuda y la razón, estarán frente a sus televisores observando a los costarricenses. Un pequeño apéndice de esa triste y precaria tripa que une dos continentes se convulsionará de júbilo cuando sienta que sus labriegos sencillos acuden a las urnas. Se trata de un proceso democrático sin igual. No importa que esta vez haya un 40% de abstencionismo 1 -en 1924 ninguno de los tres partidos (Republicano, Agrícola, Reformista) obtuvo suficientes votos para presidente. El abstencionismo forma parte de la gloriosa tradición política costarricense. Cuando el Partido Comunista participó por primera vez en las elecciones para diputados en 1934, Ricardo Jiménez, presidente, consideró aquella roja aparición como una casualidad atribuible al hecho de que menos del 50% de la población votó. Tampoco importa que en Costa Rica existan unos quinientos mil niños hambrientos que conviven con millares de niños drogadictos, laboral y sexualmente explotados, ni que se presenten miles de denuncias por parte de mujeres agredidas en sus propios hogares.

      La historia de Costa Rica es un escaparate de pacifismo y libertad. Gracias a la ausencia de manipulación ideológica, cualquier colegial hoy día sabe que la esclavitud que hubo en la época de la colonia fue eliminada, y que la sociedad de nobles y plebeyos de la cual habló el gobernador Acosta en 1803 ya no existe; que los negros que vienen a San José ahora no están confinados a la "Calle de los Negritos", como sí lo estuvieron hasta bien entrado el S XX; (dicha calle desemboca en la gasolinera Los Yoses -zona de tertulia de nuevos intelectuales que han resucitado aquel culto a la velocidad del movimiento futurista); que los intentos, en los años 20, por parte del General Volio de lograr importantes reformas 2 , tuvieron por resultado que se expulsara del país para ser hospedado en un hospital psiquiátrico europeo. La hábil y desinteresada educación histórica, política y económica de las masas por parte del Estado costarricense, ha mostrado que las dictaduras de Carrillo (primer déspota cafetalero), de Tomás Guardia, de Tinoco, fueron excepciones dentro de una larga tradición de Blanca y Bucólica democracia; que el fraude electoral durante el siglo pasado y el presente 3 ha sido eliminado, y que la represión política ejercida por gobiernos constitucionales ha sido superada 4. Igualmente es sabido que en este país de inevitables analogías -paisajes suizos, literatura bucólica, nostalgias rubias, precisión cronométrica de futbolistas y violadores, campesinos de garzos ojos- la crisis de 1948 puso fin a las contradicciones del capitalismo 5. (Noción oscurantista divulgada por un brujo del siglo pasado que creía que el capital es una fuerza que domina enteramente a la sociedad). Dicha crisis fue llamada un conflicto de poder entre fracciones de la burguesía, por teóricos subversivos que se volvieron etéreos desde que el mundo es un incurable y gigantesco tumor gringo que crece y se llama "globalización".

      Puto

      Esta vez, con catorce alternativas para presidente, la democracia costarricense le mostrará al mundo no solamente catorce banderas sino también la madurez política de un pueblo cuya conciencia ha sido forjada no al golpe de la hoz y el martillo, o de la explotación y la miseria, sino a través de una insobornable reflexión crítica sobre la realidad, que le ha permitido a los costarricenses alcanzar el grado de imperturbabilidad jamás logrado por las antiguas escuelas alejandrinas. De esta profunda crítica nace la ausencia de protesta y rebeldía, la sabia indiferencia del "tico" frente a los vendavales económicos y políticos de la vida cotidiana, y esa seguridad de que ninguna fuerza extraña habrá de impedir que de esta fecunda tierra sigan brotando semillas de la Pax, ¡believe or not! El costarricense podrá perder su empleo, su afamado y blanco porte, sus cientos de kilómetros de hermosas rejas, y hasta podría darse el remoto caso de verse cada día más pobre, endeudado y embrutecido, pero por nada está dispuesto a renunciar a su libertad. Es justamente esta libertad la que históricamente le ha permitido discernir, de tal suerte que ahora el más humilde de los ciudadanos es capaz de distinguir un automóvil con air bag, y establecer la diferencia entre una buena hamburguesa y una mala novela, o entre las calles cuya esencia es la contínua interrupción de la superficie y una lata de atún que, al abrirla, contiene las cenizas de un niño que muere de hambre cada dos segundos en el mundo. Estas sutilezas son ajenas a otros pueblos, que en lugar de hamburguesas devoran libros, y no conocen el arte de flotar hegelianamente por encima de una realidad que es siempre racional. Por esto, todas las cadenas informativas (CNN, ADN, CIA, SIDA, Cristina, Sábados Gigantes, etc.) estarán pendientes de este proceso electoral único en el mundo. Y para que el sufragio sea aún más puro, ya no habrá que ensuciarse el dedo: cada votante utilizará un bolígrafo especial para marcar a su candidato preferido.

      Dado que los teóricos de la posmodernidad han legitimado internacionalmente el proverbial valeverguismo tico, el primero de febrero cada costarricense, imperial o bavariamente sereno, habrá de elegir al gobernante idóneo. El proceso electoral y sus resultados carecen de importancia. La democracia tica es un proceso ininterrumpido y permanente. Serán pocos los que se dejen convencer por los devaneos de algunos sofistas que llaman a no votar. Si hay catorce posibles presidentes, es porque el costarricense ha ideado nada menos que catorce concepciones de lo político, sin hablar de una infinidad de prácticas políticas. Todo costarricense debe votar, o no votar, no problem, because de todas maneras se le demostrará al mundo que existe un único país en donde las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción están en perpetua armonía, y en donde es la conciencia de los hombres la que determina su existencia social, ¡jamás al revés! Y mientras el mundo contempla envidioso la templanza de esos imperturbables seres que pasean alegres por incomparables malls, cada candidato le asegurará al pueblo, una vez más, que la corrupción, el poder político del narcotráfico, el lavado de dinero, la creciente miseria y otros "desajustes estructurales", no son sino momentáneos males que nos han impuesto desde afuera pero que en nada manchan el azul del cielo. Y esa especie única, el Kosta-Rino-zense, seguirá en su Rutina (que significa marcha por un camino conocido), procurando, desde su caverna de eterna primavera, no contaminarse con el resto del mundo, no pisar esos senderos del cambio que desde siempre le han olido a carroña. Y mirando, no sin cierto desdén, a esos seres imaginarios de los demás países, se apiadará de ellos, porque aún creen que la indiferencia política es uno de tantos recursos ideológicos de que dispone la política profesional, es decir, el poder político.


      muñequito

      Notas al pie de página:

      1. Coincidencia estadística: El 40% de abstencionismo es igual al logro de que ya sólo el 40% de la juventud entre 15-17 años ha cursado el tercer grado.
      2. Creación de una nueva carta fundamental; primer partido en que participaron obreros y campesinos; promulgación de leyes sociales (precursoras de los años 40); nacionalización de riquezas naturales; gratuidad de la enseñanza media, Servicio Civil para la estabilidad del educador, etc.
      3. Por ejemplo: León Cortés (1936-40) cazador fascista de opositores, eliminó la elección de un diputado comunista; en marzo del 48 se anulan las elecciones: el Tribunal contó votos con base en los telegramas y no en los votos mismos y se rehusó a firmar declaratoria en favor de Ulate.
      4. La represión sindical y popular ha sido una característica desde el S XIX. Como un espejismo aparece entonces en la conciencia ahora supuestamente "politizada" del pueblo en envío de militares por parte del presidente Ricardo Jiménez para reprimir inhumanamente la huelga de trabajadores bananeros de 1934 contra la United Company, y como necesidad insoslayable las acciones tomadas por Figueres [padre] en diciembre de 1948: cuando los calderonistas invadieron desde Nicaragua, hubo suspensión de las garantías constitucionales, ley marcial, expropiaciones, ilegalización de partidos políticos, periódicos, emisoras; se reprimió al Partido Vanguardia Popular y en Limón, en un sitio llamado "El Codo del Diablo", en la línea del ferrocarril, fueron colectivamente asesinados los mejores dirigentes de los trabajadores. Esto no fue sino la reiteración de antiguas prácticas políticas de la burguesía costarricense, que en ningún capítulo de su historia dudó en recurrir a la violencia, al asesinato y silenciamiento de cuantas fuerzas se opusieran a sus designios.
      5. Figueres [padre] dijo: "Es necesario destruir el capitalismo para destruir al revolucionario. Nuestra primera gran batalla debe consistir en la liquidación de las fuerzas capitalistas de Centroamérica..." Figueres vociferaba: "Yo vengo a transformar este país". Mientras Ulate afirmaba que las garantías sociales eran el "opio del pueblo", el Partido Social Demócrata gestaba el espectáculo circense del 48. Otra más de las muchas farsas electorales que conforman la democracia costarricense. Mediante Internet, los estudiantes ahora saben que el Partido Liberación Nacional sepultó al movimiento obrero-campesino costarricense, que el gobierno de facto ilegalizó al Partido Comunista, y que el Partido Unidad no es sino la otra faz de un cuerpo políticamente andrógino y que se autofecunda públicamente frente a los espejos del Club Unión. Los colegios también la han informado a la juventud costarricense que el ejército fue abolido en Costa Rica porque la Junta del 48 temía que los partidarios de Ulate utilizaran las fuerzas armadas para reprimir a una naciente fracción industrial de la bueguesía y de emergentes capas medias que sólo por razones tácticas - reconocían la imposibilidad de llegar al poder mediante elecciones o una alianza con el "calderocomunismo"-, se enfrentaban políticamente a la oligarquía, con la cual después se aliaron, y aceptaron las Garantías Sociales para crear la ilusión, entre obreros y campesinos, de que la "gesta" del 48 tenía carácter popular (democrático), cuando fue precisamente todo lo contrario.


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