23 de Julio 2001 La
Nación
Radio María cuestionó métodos de evangelización
Remezón en la
Iglesia Católica
• Monseñor Arrieta: "Vendrán
cambios"
Emilia Mora
emora@nacion.com
Redactora de La Nación
Un sismo de 100.3 FM en la escala del
dial, llamado Radio María de Guadalupe, sacudió recientemente la
estructura de la Iglesia Católica costarricense. Consecuencias:
socavó la credibilidad de algunos de sus líderes y motivó a
pensar en el replanteamiento de los métodos de evangelización.
La emisora nació en marzo de 1999,
con el aval del arzobispo de San José, monseñor Román Arrieta
Villalobos, a solicitud del padre Mínor Calvo, como un nuevo canal
para anunciar el Evangelio.
Sin embargo, dos años después de su
creación, los métodos de evangelización utilizados en la estación
y las nebulosas sobre sus operaciones fueron el detonante que
llevaron a las autoridades eclesiásticas a cerrarla.
Esto a pesar de que había logrado
atraer una masa de oyentes que la hubiese deseado cualquier otra y
jamás alcanzada por Radio Fides, voz oficial de la Iglesia Católica:
.
Tanto obispos como sociólogos
coinciden en que la forma utilizada por la estación para difundir
la palabra de Dios se acercaba más a una iglesia de tipo
pentecostal que católica.
"El problema nunca fue de índole
económico. Si como consecuencia de algunas declaraciones se llegó
a entender que esas fueron las razones, yo lo lamento mucho. Radio
María, económicamente, en ningún momento tuvo mayores
problemas", sostuvo el obispo de Ciudad Quesada, Ángel San
Casimiro.
Arrieta Villalobos también fue claro
al señalar que el llamado que se hacía en esa radio se volvió
"peligroso y estaba gestando un tipo de iglesia semejante a las
protestantes".
Ambos obispos y otros –que no
quisieron identificarse– son conscientes de que estos signos
tienen que llevar, necesariamente, a una evaluación interna.
"Hay que auscultar los signos de
los tiempos actuales y buscar siempre nuevas formas de evangelización.
Tenemos que trabajar para anunciar el evangelio de una forma
sugerente y atractiva. La Iglesia es dinámica y vendrán
cambios", prometió el Arzobispo.
San Casimiro fue un poco más práctico
al señalar que lo sucedido son señales de Dios y que, si se saben
"leer", deben llevar a un replanteamiento del papel de los
obispos, sacerdotes y laicos en la Iglesia actual.
Masa y poder
Sin embargo, para los estudiosos de
la fe católica, el elemento que desbordó este conflicto y que
ahora obliga a un análisis fue su carácter masivo.
"El arma del padre Mínor Calvo
fue tener una masa de fieles que la Iglesia no había podido
canalizar y le valió para que las medidas disciplinarias
verticales, que siempre han caracterizado a las autoridades eclesiásticas,
se retrasaran", explicó el sociólogo Érick Solera Mata,
quien ha estudiado el desarrollo institucional de la Iglesia Católica.
En esto concuerda el jesuita y
profesor de Sociología Amando Robles, de la Escuela Ecuménica de
Ciencias de la Religión –de la Universidad Nacional–, al decir
que la radioemisora vino a llenar un vacío en muchos creyentes,
insatisfechos por los métodos tradicionales de evangelización católicos.
También se cuestiona la
"tardanza" con que actuó el arzobispo de San José.
"Monseñor Arrieta centralizó mucho el problema. No vemos la
figura de su obispo auxiliar (Antonio Troyo) y no paró a tiempo el
asunto. Cedió al paternalismo", dijo Robles.
La audiencia masiva del padre Mínor
era el elemento clave –según ambos sociólogos y algunos
sacerdotes– para que la Iglesia tomara o aplazara cualquier decisión.
Sobre todo en momentos cuando las encuestas muestran una baja entre
quienes se definen como feligreses católicos.
Por ejemplo, la última encuesta del
Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo), dada a
conocer en abril, es clara: de junio de 1995 a marzo del 2001 el número
de católicos descendió en 14 puntos porcentuales.
Y, precisamente, fueron los católicos
quienes juzgaron son severidad a Arrieta al momento de cerrar la
radio.
De acuerdo con una encuesta telefónica
realizada por la firma Demoscopía S.A., por encargo de La Nación,
el "costo político" de sacar del aire a la estación
recayó en la figura del arzobispo metropolitano: un 65,8 por ciento
de la muestra (400 personas) opinó que manejó mal la situación.
"Este fue el precio de tomar una
decisión valiente y mejor nunca hubiera dado el permiso a Mínor
para abrir esa radio", alegó Arrieta al añadir que la pérdida
de fieles es normal y comprensible, por la competencia que hay en
estos tiempos.
Qué viene
El remezón interno que afecta a la
Iglesia Católica se produce en momentos cuando también se está
dando una transición de los dirigentes eclesiásticos, de carácter
generacional.
La jerarquía atraviesa por un
proceso en que un grupo de obispos, que inició tareas en los años
70, está por finalizar su labor, al tiempo que emerge otro, ya sea
por sustitución de los que se van o por la creación de nuevas diócesis.
Aún cuando no hay certeza sobre si
la sacudida que dio Radio María podría acelerar la salida de los
tres prelados (Arrieta Villalobos; Antonio Troyo y Héctor Morera,
obispo de Tilarán) que presentaron su renuncia al cumplir los 75 años
–como lo establece el Código Canónico–, hay versiones
extraoficiales según las cuales los relevos podrían producirse a
principios del año entrante.
"Estas decisiones competen solo
al Santo Padre. Desde luego que la Conferencia Episcopal hace sus
planteamientos a Roma, pero hechas las propuestas todo depende única
y exclusivamente del Papa. En lo que a mí respecta espero que sea
muy pronto", recalcó Arrieta Villalobos.
Un alto jerarca de la Iglesia, quien
pidió no ser identificado, aseveró que la erección de la diócesis
de Cartago ya está prácticamente en firme y que esto podría traer
movimientos en las cabezas de otras diócesis.
Viacrucis del
arzobispo
Los últimos meses de monseñor
Román Arrieta como arzobispo de San José han estado salpicados de
polémica. Estos son algunos de los episodios que más dolores de
cabeza le han propiciado:
31 de mayo del 2000:
Monseñor Román Arrieta Villalobos
defendió la inocencia del ucraniano Bhodan Koziy, a quien el
Gobierno ordenó expulsar por supuestos vínculos crímenes de
guerra nazis. Presuntamente ordenó la muerte de judíos durante la
Segunda Guerra Mundial.
24 de noviembre del 2000:
Dos fiscales del Ministerio Público
se reunieron con Arrieta Villalobos para consultarlo sobre una reunión
que sostuvo en Roma con Atilio Spezzano, director de la Federación
Europea Transnacional (FET), que pretendía aparentemente donar
miles de viviendas en Costa Rica.
11 de febrero del 2001:
Arrieta Villalobos anuncia que la
Iglesia no participará en los fondos ofrecidos por la FET
"porque el origen no está claro".
13 de mayo del 2001:
El Arzobispo se ve desconcertado al
enterarse que, sin comunicárselo, el sacerdote Minor Calvo
transformó Radio María en una sociedad anónima.
31 de mayo del 2001:
Una vez más el Arzobispo comprueba
que aquel cura actuó a sus espaldas: Calvo firmó una opción de
venta y cesión de derechos por la frecuencia y los activos de la
radio cuatro días antes, sin consultárselo.
12 de junio del 2001:
Con el concurso de tres obispos y un
grupo interdisciplinario de profesionales laicos, se cierra Radio
María y se aparta al padre Minor Calvo de su dirección.
8 de julio del 2001:
Tras el asesinato del periodista
Parmenio Medina se le consulta al Arzobispo sobre el paradero de
Calvo y responde que está fuera de Costa Rica. Unas horas después
los medios lo localizan en el país.
Arzobispo de San José
"Cometí un
error"
Emilia Mora
emora@nacion.com
Redactora de La Nación
Tras varios días de silencio, el
arzobispo de San José, monseñor Román Arrieta, aceptó conversar
–el sábado– sobre las consecuencias del caso de Radio María.
Un extracto del diálogo, en su casa,
en La Ribera de Belén, Heredia:
–¿Radio María reveló que las
políticas pastorales de la Iglesia Católica requieren un cambio?
–Creo estamos en una Iglesia que se
siente orgullosa y en lugar de cerrar los ojos ante la corrupción
siguió trabajando con entusiasmo. "Sabía que cuando tomara la
decisión de cerrar Radio María eso se iba a venir, pero no es una
crisis en la Iglesia, sino el producto de una acción que se tenía
que tomar".
–El tipo de evangelización de
esa radio ¿vino a llenar un vacío para algunos católicos?
–El tipo de evangelización que
daba Radio María fue precisamente lo que me llevó a cerrarla. Se
estaba gestando un tipo de iglesia que miraba más a las cosas de
sensibilidad... muy semejante a las iglesias protestantes.
–¿Por qué no se llamó la
atención con prontitud?
–En un momento cuando perdí el
control y la serenidad dije por televisión: "Mínor acuérdate
que yo te he cubierto las espaldas" y a esas palabras se le dio
una interpretación equivocada. "Los pastores estamos
condicionados por la Escritura Santa que dice: 'Yo no quiero la
muerte del pecador, sino que el pecador se convierta'.
"No se trata de alcahuetear a
nadie, pero hice lo posible por convertir a Mínor".
–¿Ha pecado el padre Mínor
Calvo?
–Desde luego que quien hace algo
contra la voluntad de Dios, sacerdote o laico, está pecando.
–¿Pecó usted de paternalista?
–Puede ser que me haya excedido,
pero nunca olvido que el papa Pablo VI dijo que tratáramos a
nuestros sacerdotes como padres y amigos. Reconozco que en ese
sentido soy muy paternal y hago hasta lo indecible para corregir
defectos.
–¿Se siente burlado por el
padre Mínor? ¿Le fue desleal?
–Sí, me fue desleal y tengo que
decirlo. Me dolió en el alma que, sin decirme una palabra, ya tenía
creadas dos sociedades anónimas. Tampoco me escuchó cuando le dije
que no era conveniente que tuviera a sus familiares en la emisora.
Lo más sencillo para mí habría sido cerrar los ojos, dejar que
esos actos de corrupción siguieran; por eso siento orgullo por lo
actuado.
–La forma en que el padre Mínor
lo expuso, ¿afectó su autoridad y credibilidad?
–En autoridad y credibilidad los
costarricenses pueden estar seguros que merezco credibilidad. Que me
investiguen por donde quieran...
"Por eso me causó pesar ver en
la marcha contra la violencia (el martes anterior) las insinuaciones
tan locas de que Monseñor podría ser el autor intelectual de un
crimen tan horrible como el de Parmenio Medina".
–¿Está él pagando el precio
por autorizar la creación de Radio María?
–Sí, puede ser. Si no la hubiera
autorizado no estaría sufriendo. Por esas bonachonadas de uno le di
el permiso, que mejor nunca lo hubiera dado. Cometí un error y
humildemente lo reconozco.
–¿Qué va a pasar con el padre
Mínor?
–Creo que no le caería mal
ausentarse del país un tiempo, en una experiencia misionera y, por
conveniencia de la Iglesia, es mejor que no ocupe ningún cargo fijo
por tiempo indefinido.
Obispo San Casimiro
Monseñor pecó de
misericordia
Emilia Mora
emora@nacion.com
Redactora de La Nación
Cuando la situación de Radio María
de Guadalupe se complicó, con versiones diferentes sobre lo que
ocurría y sobre el futuro de la emisora, el obispo de Ciudad
Quesada, monseñor Ángel San Casimiro, surgió como el vocero
oficial de la Conferencia Episcopal.
El jueves anterior accedió a una
entrevista con La Nación. Esta es una síntesis:
–¿Radio María vino a ser un
revelador de la crisis que vive la Iglesia Católica?
–Podría estar de acuerdo en cuanto
a que Radio María pudo ser la gota que rebasó el vaso. En toda
esta problemática hay que entender muy bien el concepto de Iglesia,
porque puedo aceptar que unos miembros de la Iglesia puedan fallar,
puedan tener errores, pero me parece injusto querer generalizar a
toda la institución.
–¿Por qué actuaron tarde las
autoridades de la Iglesia con respecto al caso de esa emisora?
–Las personas tenemos nuestra forma
peculiar de enfrentar las situaciones y yo, por mi carácter, quizá
más impulsivo, puedo ser más radical. En este caso, monseñor
Arrieta, quien siempre se ha caracterizado por ser ante todo padre
de sus sacerdotes, ha preferido el camino del diálogo.
– ¿Monseñor Arrieta le dio un
trato paternalista al caso?
–Para mí, sí.
– El caso ¿se le salió de las
manos a Arrieta?
–No es tanto que se le salió de
las manos, creo que el estilo de monseñor Arrieta, tan paternal, en
este caso no le funcionó.
–La manera que monseñor Arrieta
ha utilizado a lo largo de su obispado para atención de conflictos
¿está obsoleta?
–Cada quien tiene su forma propia
de ver las cosas... a monseñor sí creo que le agarró un poquito
tarde para darse cuenta que una, otra y otra vez Mínor (Calvo)
estaba jugando con él.
– ¿Monseñor Arrieta goza del
apoyo de la Conferencia Episcopal en este momento?
–Monseñor Arrieta lo ha sentido en
todo momento y creo que en este momento concreto no tiene por qué
no sentir el apoyo de sus compañeros.
–¿Le convenía a la arquidiócesis
de San José mantener a Radio María para evitar que se apartaran
los fieles que la escuchaban?
–Ante el fenómeno de Radio María
tenemos que hacer un "parón" en el camino y
remplantearnos nuestra misión.
"Hay que saber escuchar la voz
de Dios a través de los acontecimientos... donde yo, como obispo,
examine qué tipo de pastor estoy siendo; como sacerdote me
cuestione qué tipo de vida sacerdotal estoy llevando y qué tipo de
servicio estoy dando a mi pueblo".
–¿Por qué se permitió que una
radio privada se convirtiera en un templo?
–Lejos de ser una radioemisora fue
una gran parroquia, una minidiócesis. Es mi criterio muy personal,
pero sí creo que hubo un poquito de tardanza en tomar las medidas.
Monseñor Arrieta pecó de misericordia, de paciencia y confianza.
–¿Por qué la Iglesia no ha
dado una explicación clara del cierre?
–El cierre obedeció más bien a
razones de orden pastoral (...) La forma de evangelización de Radio
María en nada se diferenciaba de una iglesia eminentemente
pentecostal, protestante. En ningún momento tuvo mayores problemas
económicos.
|