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Expedientes RM
Forokit@s:
Este es el artikulo que la Nazion publico' ayer sobre
Radio Mari.com en su revista dominikal. Los invitamos
a que vean la nota kompleta porque hay más
información. Gracias.
Juan Kadejos
www.kasandra.org
+++++++++++++++
Los expedientes de Radio
María
Ernesto Rivera
Intereses comerciales, contratos,
sociedades anónimas
y personajes que se encuentran y reencuentran,
conforman la intrincada trama organizativa que se
tejió alrededor de la emisora.
erivera@nacion.com
De rodillas frente al altar de la iglesia de Paso
Ancho, una tarde de 1998, el padre Mínor le habló a la
Virgen María: "te lo prometo madrecita, si tú provees
lo necesario, en esta obra nunca habrá publicidad ni
comercio y todo lo dedicaremos a evangelizar y ayudar
a los más necesitados..."
Así lo recuerdan quienes lo acompañaban,
Ricardo
Jiménez González y Gonzalo Bonilla Solano.
El ruego era por un sueño común,
fundar una radio en
frecuencia modulada que llevara el nombre de la
Virgen: Radio María de Guadalupe.
Nada hacía sospechar que, dos años
y tres meses
después, todo terminaría bajo el signo del escándalo;
que el sueño de Mínor se convertiría en la mayor
pesadilla pública que enfrentó la Iglesia Católica
costarricense; que el arzobispo metropolitano, Román
Arrieta, debería protagonizar repetidas y exaltadas
reprimendas televisivas a las que el cura respondería,
una y otra vez y por todos los micrófonos a su
disposición, que al final "todo, todo" lo donaría a la
Iglesia.
Tampoco era posible imaginar que esos
mismos bienes
–prometidos una y otra vez a la Iglesia– terminarían
en manos de una misteriosa sociedad anónima llamada
"El Papiro Inversiones Suramericanas", de cuyos dueños
nunca se ha revelado la identidad.
Ni que al despertar de ese sueño, el
fiscal
coordinador de la Unidad de Estafas del Ministerio
Público, Hernán Martínez, debería iniciar una
investigación sobre la forma en que el padre Mínor
administró los cientos de millones de colones que los
fieles donaron, convocados por la figura de la Virgen
María.
El encuentro
En las parroquias de San Bruno de
Colima y en Paso
Ancho, el carismático sacerdote daba misa y rogaba por
conseguir una emisora que lo hiciera olvidar el amargo
sabor, que en octubre de 1996, le había dejado su
intento fallido de que la administración Figueres
Olsen le permitiera manejar el canal 13 de la
televisión estatal.
En la Navidad de 1998 sus ruegos serían
escuchados. En
Cartago, su pueblo natal, necesidad y oportunidad
estaban a punto de conjugarse:
Johnny La Touche Salas, dueño de la
emisora de AM
Radio La Fuente Musical tenía problemas para afrontar
las deudas que había contraído. Su mejor cliente y
anunciante era el empresario textil Omar Chaves Mora.
"Seguramente –recuerda La
Touche– a Omar Chaves le
dolía tener que pagarme tanto dinero por la
publicidad, y por eso me preguntó cuánto valía la
emisora. Le comenté que estaba endeudado, y él se
comprometió a ayudarme a cambio de un porcentaje de la
radio".
El 11 de diciembre de 1998, ambos
firmaron un
contrato. Allí se indica que Omar Chaves pagaría las
deudas de La Touche hasta una cifra de ¢22 millones. A
cambio se quedaba con el 50 por ciento de la emisora.
Cuando se enteró de que su
coterraneo, el padre Mínor,
quería instalar una radio, pero no tenía el capital
para iniciarse, Latouche decidió reunir bajo un mismo
techo a Mínor Calvo, a su socio Omar Chaves y a su
amigo Marco Muñoz Castro, dueño de la frecuencia
100.3.
La Touche dice que realizó la gestión
por amistad y
que no recibió dinero a cambio.
Es el mismo Johnny La Touche quien,
dos años y tres
meses después, fue nombrado por El Papiro Inversiones
Suramericanas, como una suerte de gerente de
operaciones en la flamante "Radio La Paz del Dial" que
reemplazó a Radio María en el 100.3.
"Como se veía que él (Chaves
Mora) movía tanto dinero
–dice La Touche– pensé que podía ser la persona que le
prestara al padre Mínor la plata para instalarse, así
nació Radio María".
"No sé si Chaves le prestó
plata, yo simplemente fui
un facilitador entre mi mejor cliente, el padre Mínor
que quería una radio, y Marco Muñoz, dueño de la
frecuencia 100.3".
Como las frecuencias de radio y
televisión en Costa
Rica son del Estado, la manera de negociar con ellas,
sin quebrar la ley, es redactar los contratos de tal
forma que digan: "Se alquila el 100 por ciento del
espacio publicitario y se cede gratuitamente la
frecuencia".
Con un texto similar se firmaron dos
contratos por la
frecuencia 100.3. Uno entre Omar Chaves Mora y Marco
Muñoz Castro, por una cifra total de $303 mil, y otro
en el que Omar Chaves le subarrendaba los mismos
servicios al padre Mínor Calvo, en $341 mil, es decir
$38 mil más.
Así, el primero de marzo de 1999,
desde una oficina
alquilada en $1.500 mensuales, en el tercer piso de un
edificio ubicado en el costado oeste del Parque
Central, comenzó a trasmitir Radio María.
Unos meses después, en junio, ya con
Radio María en
pleno funcionamiento, Omar Chaves Mora firmó un
segundo contrato con Johnny La Touche. Esta vez –sin
indicar los motivos– le devolvió el 50 por ciento de
su radio La Fuente Musical".
Un invierno agitado
Para Omar Chaves Mora, ese invierno
resultó agitado.
Tuvo que hacer frente a una denuncia penal por
falsificación de documento, uso de documento falso,
fraude de simulación y asociación ilícita, que el
Korea Exchange Bank había iniciado en contra de él y
de varios de sus allegados, por la controversia sobre
una finca de 700 hectáreas en Orotina, (ver recuadro
"Antiguos conocidos").
Uno de los mencionados en esa
controversia judicial
era Sergio Hérnandez Sancho, el mismo empleado de la
municipalidad de San José que dos años más tarde, en
medio del escándalo de Radio María, embargaría al
padre Mínor y se presentaría en su apartamento con una
valija y ¢150 millones, exigiendo al cura que
cumpliera un compromiso de venta que le había firmado.
Dos meses después de la primera
transmisión –en mayo
de 1999– Omar Chaves compró todo el edificio en donde
funcionaba Radio María. La operación fue por más de
$720 mil.
"Les alquilé solo el tercer
piso, pero ellos (Radio
María) se cogieron todo el edificio - evoca el antiguo
propietario Chester Patterson- el ascensor y las
gradas estaban continuamente taqueadas, la gente
gritaba y estaba como en trance... pusieron parlantes
dentro del edificio y había un ruido increíble.
Imagínese todo eso frente a las oficinas de un
abogado".
"Los otros inquilinos amenazaban
con demandarme y
alguien me advirtió que si desahuciaba a Radio María,
el público me iba a destruir la propiedad. Era como
una turba. Ahí fue cuando Omar Chaves me propuso
comprar el edificio. Lo vendí por menos de su valor,
pero era la única salida que yo tenía".
Según Omar Chaves relató a La Nación
en abril del
2001, el negocio se hizo con poco efectivo, "le ofrecí
un enganche de $50 mil e hipotecar la propiedad en
$720 mil. Al principio me rechazó la oferta, así que
me levanté como para irme. Antes de que cruzara la
puerta aceptó".
Pero Omar Chaves, nunca llegó a
pagar esa hipoteca.
Antes de que pasara el primer mes vendió la propiedad
a Eliecer Barrientos Rodríguez.
"Todo se apoyaba en que Radio
María alquilaría, al
menos por tres años, el edificio en $10 mil al mes
–explica Eliecer Barrientos–, por eso incluí en el
contrato una cláusula en que, si por alguna razón el
padre Mínor dejaba el edificio, debía indemnizarme con
los meses que faltaran hasta terminar el contrato".
"Con este acuerdo, acepté
hacerme cargo de la hipoteca
que Omar Chaves tenía con Chester Patterson por $720
mil y además firmé una segunda hipoteca a favor de
Omar Chaves por otros $520 mil".
De esta forma, Omar Chaves, compró
en poco más de $720
mil y, en menos de 30 días, vendió en más $1,3
millones.
Pero eso no fue todo. Ese mismo mes
de junio, Chaves
rescindió los contratos que tenía con Marco Muñoz y
Mínor Calvo por la frecuencia de la 100.3 y dejó que
ellos negociaran directamente.
Según Ricardo Jiménez González
–abogado de Radio María
en ese momento– cuando Chaves rescindió el contrato
que tenía firmado con Marco Muñoz, recuperó los $62
mil que llevaba invertidos y además cobró un adicional
de $30 mil por la gestión, "todo se pagó con el dinero
de las ofrendas que recibía Radio María" afirma el
abogado.
La época de oro
Desde el inicio la radio fue un éxito.
La figura del
padre Mínor, combinada con un estilo radial novedoso y
los constantes llamados que la radio difundía para que
los oyentes aportaran dinero, produjeron resultados
instantáneos.
Según Ricardo Jiménez González
–quien tuvo firma
mancomunada junto Mínor Calvo en las primeras dos
cuentas bancarias que se abrieron– las cantidades
recaudadas fueron aumentando paulatinamente y se
estabilizaron en más de ¢1,5 millones al día.
"Todos los días, cerca de las 8
de la noche –recuerda
Jiménez González– se llevaban las alcancías hasta la
oficina del padre Mínor, en el tercer piso; se volcaba
todo el dinero en el piso y allí, arrodillados sobre
la alfombra, se separaba y contaba toda la plata".
"Participé más de 15 veces en
la apertura de las
alcancías y era común ver, no solo monedas y billetes
sueltos, sino también rollos de dinero con sumas de
¢40.000, ¢70.000 y más de ¢100.000".
"Se armaban fajos de billetes y
todo quedaba en el
escritorio del padre Mínor. En aquel momento, no se
llevaba un registro en donde los participantes de la
apertura diéramos fe de cuánto se había recolectado.
Al día siguiente, un empleado, llamado Brian, colocaba
el dinero en su salveque y lo depositaba en una
cuenta, que a su nombre personal tenía el padre Mínor
en el Banco Nacional".
Antes de que la radio cumpliera un año,
el flujo de
efectivo y los cheques de más de ¢1 millón, que
enviaban algunos empresarios afines, permitieron
varias cosas:
Comprar de contado dos carros: un Suzuki Grand Vitara
nuevo, para uso personal del padre y un Nissan extra
cabina para la radio.
Reparar las pérdidas de más ¢25 millones que produjo
un accidente en la torre del volcán Irazú; alquilar
todo el edificio en $10 mil al mes; renovar la mayoría
de los equipos; construir torres de transmisión y
enlace nuevas.
Realizar compras en Cemaco por más ¢600 mil y en
Golfito por más ¢800 mil para acondicionar el
apartamento que la radio alquilaba para Mínor Calvo.
Ayudar al Hogar de la Esperanza.
Además, pagar la planilla de empleados,
en la que
estaban al menos a siete familiares del padre, varios
de sus hermanos, sobrinos y hasta una prima.
Algunos de ellos, como su hermano
Hugo Calvo, incluso
recibieron créditos personales de parte de la radio;
otros, como Alejandro Calvo, hicieron buenos negocios
con ella, fabricando los pasitos y crucifijos que se
vendían en la emisora.
El volumen de dinero que ingresaba
era tal que cuando
Radio María ya ocupaba todo el edificio, se decidió
aprovechar que en el quinto piso existía una
habitación blindada -construida por la embajada de
Israel años atrás- e instalar allí una bóveda para
guardar la plata.
Esa bóveda se tuvo que equipar,
incluso, con dos
máquinas para contar billetes compradas en la firma
Mobiliario y Equipo.
Los detonantes
A pesar de que la generosidad de las
ofrendas se
mantenía firme, en el segundo aniversario de la
emisora (marzo de 2001), las cosas ya no estaban bien
en Radio María.
Luego de que un exempleado hiciera público
un informe
contable atribuido a la radio, monseñor Román Arrieta
sugirió realizar una auditoria contable.
El trabajo se encargó a la firma
Herrero Villalta y
Asociados, donde trabajaba el hermano del sacerdote
Guido Villalta. En febrero de 2000 se anunció que el
estudio no había detectado dolo, pero sí errores
graves en los controles y la contabilidad del dinero.
La situación se tornó delicada.
La tensión aumentó cuando, en
octubre del 2000, el
director del programa radial La Patada, Parmenio
Medina, dio a conocer un incidente nocturno del padre
Mínor Calvo y un joven, en el parque La Sabana.
Las clases de manejo del padre Mínor
ingresaron al
refranero popular. Medina tomó el tema y no lo soltó
casi en cinco meses. Por el contrario, la
investigación se amplió a los manejos económicos de la
emisora (vea recuadro A las patadas).
Luego, el 12 de mayo de 2001, durante
una entrevista
con La Nación, monseñor Arrieta se enteró de que el
padre Mínor –a sus espaldas– había formado dos
sociedades anónimas para Radio María y que incluso una
de ellas tenía ya una propiedad inscrita.
El arzobispo se puso furioso. La
entrevista se publicó
el 14 de mayo y el tono de las críticas que Arrieta le
realizó a Mínor mostraban que la tensión había llegado
a un punto crítico.
Para entonces, muchas de las personas
que habían
ayudado a Mínor Calvo a iniciar Radio María se habían
alejado, algunos disconformes con los manejos
económicos del sacerdote, eran el abogado Ricardo
Jiménez y el técnico y mercadólogo Gonzalo Bonilla,
los mismos que habían acompañado al sacerdote cuando
rogaba por la ayuda de la Virgen en la parroquia de
Paso Ancho.
La telenovela
Un mes más tarde, el 26 de junio,
durante una agitada
conferencia de prensa en la casa arzobispal de San
José, monseñor Arrieta anunció el cierre definitivo de
Radio María.
Se le veía ofuscado y atribuyó la
decisión a las
deudas que la emisora había adquirido.
"El problema de Radio María ha
sido de tipo económico,
en más de dos años deberían haber recaudado más de
¢400 millones, que son suficientes para pagar la
frecuencia y los demás activos. Si esto no se ha
podido hacer, es que el manejo económico de la emisora
no ha sido eficiente. Prefiero retirar al sacerdote
para que no se meta en más problemas" dijo aquella
vez.
Mínor derramó lágrimas delante de
las cámaras de
televisión y dijo que se encargaría personalmente de
liquidar los bienes de la radio: "Nada es mío, todo el
dinero que sobre de pagar las deudas se lo daré a la
Iglesia".
El 30 de mayo, acompañado por su
madre, sus hermanos,
sus colaboradores más cercano y con cientos de sus
seguidores desbordados en la puerta de la emisora,
Mínor realizó la última transmisión en vivo de Radio
María.
Otra vez las cámaras retrataron
sus lágrimas.
Aunque ese día no lo dijo a sus
oyentes ni al
arzobispo, dos días antes –el 28 de mayo– había
firmado una opción de cesión de derechos de la
frecuencia y venta de activos por ¢ 150 millones.
El beneficiario era Sergio Hernández
Sancho, a quien
se presentó como un empresario. Se trata de un
empleado de la Municipalidad de San José, pariente del
expresidente Rafael Ángel Calderón Fournier, antiguo
militante del grupo insurgente salvadoreño Frente
Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN),
conocido de Omar Chaves, de su esposa y de su abogado
(Vea recuadro La telaraña).
Lo que nadie lograba explicarse era
como, aún teniendo
su casa hipotecada y con un salario de ¢437 mil al
mes, Hernández Sancho había conseguido ¢150 millones.
Monseñor Arrieta se enteró de la
opción de venta al
leer La Nación. Una vez más habían actuado a sus
espaldas. Reaccionó contrariado y exigiendo un informe
financiero de Calvo. Esa noche, durante una entrevista
en vivo por Canal 7, monseñor Arrieta volvió a
recriminar al sacerdote por su comportamiento y
pronunció una frase que se haría famosa: "Mínor, tu lo
sabes bien, yo te he cubierto las espaldas". El
sacerdote respondió compungido y diciendo que la
opción de venta quedaba sin efecto y que el arzobispo
dispusiera lo que había que hacer "todo, todo... será
de la Iglesia", declaraba el sacerdote.
El 12 de junio, otra vez Mínor vertió
lágrimas ante
los micrófonos y las cámaras de televisión. Una
comisión especial integrada por tres obispos y un
grupo de profesionales laicos anunció que el padre
Mínor, luego de rendir un informe contable, había
cedido todos los bienes de Radio María a la Iglesia.
Las promesas parecían a punto de
hacerse realidad. La
Iglesia asumiría las deudas de la emisora, y con la
frecuencia y equipos de Radio María se crearía la Red
Nacional Católica de Radio.
Conscientes de que la validez de la
opción de venta de
Hernández Sancho expiraba en 16 días, los obispos
instruyeron específicamente al padre Mínor que evitara
cualquier encuentro con él.
Incluso le dijeron que no fuera a su
apartamento y le
ofrecieron varias opciones para que pasara unas
discretas vacaciones, hasta que el documento perdiera
toda validez legal.
Al día siguiente, el 13 de junio,
Sergio Hernández,
trabó embargo judicial por ¢10 millones contra Mínor
Calvo.
Ese mismo día, a pesar de las
prevenciones recibidas y
de que el abogado convocado por la Conferencia
Episcopal, Hermes Navarro del Valle, lo instó, esa
misma tarde, a no ir a su apartamento, Mínor fue.
Allí, según dijo más tarde el
sacerdote, lo esperaba
Hernández Sancho con una valija en la que había ¢150
millones.
Esa noche, el Dr. Everth Sánchez
Azofeifa tuvo que
internarlo en la Clínica Católica con un cuadro de
depresión.
La Iglesia anunció que se hacía a
un lado y que no
quería saber más del asunto.
Toques mágicos
En los días que siguieron, una
sucesión de encuentros
nocturnos, contratos, cesiones y misteriosos
apoderados especiales, culminó en que –como por arte
de magia– la identidad de las personas que se quedaron
con los bienes y la frecuencia, comprados con el
dinero de los fieles, se volvió un misterio.
Ese fin de semana (16 y 17 de junio),
Hermes Navarro
del Valle, uno de los abogados que había sido
convocado por la Iglesia para recibir el informe
contable y legal de Radio María, anunció que en el
informe entregado por el padre Mínor existían serias
incongruencias.
"Los datos aportados por Calvo
Aguilar –dijo ese día
Navarro del Valle– permiten inferir que en los 27
meses que la emisora estuvo al aire los ingresos
podrían haber rondado los ¢992 millones y las
obligaciones nunca superaron los ¢300 millones ¿Cómo
podía tener deudas?".
Mínor anunció finalmente que había
tenido que vender
los bienes y ceder la frecuencia de Radio María a
Sergio Hernández Sancho.
Según el presbítero, luego de
cerrar el trato él,
junto con otras personas estuvieron casi hasta la
medianoche pagando más de ¢92 millones –en efectivo– a
sus principales acreedores.
La venta se había concretado en
realidad el lunes 18
de junio a las 7 de la noche, esta vez sin la
presencia de los medios de comunicación.
Según la escritura 210, tomo 2, del
abogado Alberto
González Cordero, la venta fue entre Mínor Calvo
Aguilar y Jorge Castillo Nerini, apoderado especial de
una sociedad anónima llamada "El Papiro Inversiones
Suramericanas IS".
El primer toque mágico lo dio
Castillo Nerini, al
afirmar que desconocía quien controlaba esa sociedad
anónima, que no fue él quien le llevó el dinero a
Mínor Calvo, que solo firmó un documento que el
abogado Alberto González Cordero le llevó hasta su
casa y que fue contratado para este trabajo, 24 horas
antes de la operación por Sergio Hernández Sancho.
El resto del misterio lo aportó el
propio Hernández
Sancho durante una entrevista que le realizó Noticias
Repretel, en la que afirmó, que él ya no tenía nada
que ver con el tema y que solo había servido de puente
para un grupo de inversionistas.
Nunca reveló los nombres de esos
inversionistas. De
los ¢150 millones la Iglesia no recibió ni un cinco.
El 27 de junio una nueva radio salió
por la frecuencia
100.3 "Radio La Paz del Dial". La sucesora de Radio
María adoptó el mismo perfil que su antecesora, aunque
esta vez se prescindió de las ofrendas.
Johnny La Touche Salas –el antiguo
socio de Omar
Chaves Mora– fue nombrado como gerente de operaciones
de la nueva emisora.
Durante una entrevista que le realizó
La Nación ese
día, dijo que no sabía para quien trabajaba.
Ese mismo día, 27 de junio de 2001,
en la Unidad de
Estafas del Ministerio Público acogió una denuncia
recibida y se inició una investigación sobre la
administración financiera de Radio María, que todavía
no ha concluido.
http://www.nacion.com/dominical/2001/julio/29/home.html
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