Tres individuos fueron detenidos ayer en la tarde por la Fuerza Pública como
sospechosos del asesinato del periodista Parmenio Medina, productor de La
Patada, quien falleció de tres disparos el pasado sábado.
La policía encontró a los hombres en las cercanías del parque de Tibás.
Estaban armados y se movilizaban en un vehículo de color celeste. De
inmediato, fueron trasladados a la Fiscalía del Segundo Circuito Judicial,
en Goicoechea.
Mientras tanto, en todos los puestos fronterizos permanece vigente una
advertencia especial contra dos individuos, al parecer extranjeros.
Alrededor del mismo hecho, ayer la Iglesia Católica y otros sectores
sociales condenaron el atentado, mientras el ministro de Seguridad, Rogelio
Ramos, afirmó que Medina le entregó un nombre de alguien que lo amenazaba de
muerte.
El arzobispo de San José, monseñor Román Arrieta, consideró que la muerte de
Medina no tiene nada que ver con las discrepancias que sostuvo con el padre
Mainor de Jesús Calvo, ex director de la clausurada Radio María (vea
recuadro: Iglesia condenó asesinato).
En cuanto al hallazgo de los sospechosos, fuentes policiales relataron que
en el costado noroeste del parque de Tibás, a eso de las 2.30 p.m., una
radiopatrulla encontró a los individuos, quienes se mostraron nerviosos y
entregaron un arma de calibre 38.
Extraoficialmente trascendió que uno de los sospechosos ofreció a las
autoridades hablar sobre el caso de Parmenio Medina si protegían su vida y
la de su familia, pues estaba amenazado de muerte.
Los tres, de apellidos Campos, Carvajal y Rocha, fueron pasados a cargo de
la fiscal de turno extraordinario de los tribunales de Goicoechea. Carvajal
tiene impedimento de salida, según confirmó LA REPÚBLICA.
Momentos antes de ser detenidos los sujetos, estuvieron en una pastelería
donde uno de ellos ingresó para comprar alguna repostería, mientras los
otros permanecieron fuera del local, informó una joven que solicitó el
anonimato.
El que ingresó era un joven de unos 25 años, bien presentado, blanco, alto y
rubio, mientras que los otros ocupantes del carro, que se sentaron en el
cordón del caño, usaban gorra. Incluso, la dependiente de la repostería
manifestó que cuando el joven que entró salía del negocio, les manifestó a
los demás que iba al banco a ver cómo estaba y de inmediato fueron detenidos
por los miembros de patrullas.
La información fue confirmada por el ministro Ramos, en conferencia de
prensa efectuada ayer en la tarde en su despacho y agregó que los jóvenes
fueron puestos a la orden del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
El director de la Fuerza Pública, Walter Navarro, comentó que "los detenidos
cumplían con las características de los sospechosos que buscaban. "Iban en
un automóvil Honda, portaban un revólver calibre 38 y se veían bastante
nerviosos", recalcó Navarro.
En cuanto a la vigilancia migratoria, LA REPÚBLICA supo que en los puestos
fronterizos y aéreos se emitió la orden de detener a dos individuos, al
parecer foráneos, de apellidos Prieto y León si procuraban salir del país.
Ayer se intentó conversar en varias ocasiones con el director de Migración y
Extranjería, Eduardo Vílchez, pero entrada la noche indicó, por medio de una
funcionaría, que cualquier información la daría el Ministerio de Seguridad.
Por el momento no se habla de nexos entre el asesinato de Medina y el
narcotráfico.
El director de la Policía de Control de Drogas, Alian Solano, comentó que no
tienen ninguna información, aunque aseguró que si llegara a tener algún
indicio de inmediato lo informaría al OIJ.
Solano expuso que el crimen se asemeja mucho a una ejecución del narcotráfico, pero acotó que el caso de Parmenio Medina tenía una
connotación diferente.
Por otra parte, dos policías colombianos especializados en investigación de
atentados contra periodistas llegarán hoy al país para colaborar con las
autoridades nacionales.
Así lo informó el Ministro de Seguridad, quien indicó que el presidente
Miguel Ángel Rodríguez conversó ayer en la tarde con su colega colombiano Andrés Pastrana para solicitarle ayuda.
Ellos vendrán a "actualizarnos en todos los sistemas de investigación de
hechos parecido al caso nuestro", al igual que lo. han hecho en casos de
secuestros.
En tomo a las pistas que dejó el periodista antes de su muerte, el fiscal
general, Carlos Arias, informó que Medina nunca le entregó algún documento,
aunque sí se investigaba una denuncia que había sido presentada en mayo,
cuando desconocidos dispararon contra la casa del periodista.
Igual posición mantuvo el ministro Ramos, quien aseguró que aunque conversó
en varias ocasiones con Medina, este nunca le entregó documento alguno
"aunque como es costumbre yo tomé nota", que puso en conocimiento de los
agentes que llevan el caso.
Además, Ramos dijo que el productor radial le dio a conocer el nombre de una
persona que lo habría amenazado de muerte, información que también fue
puesta en conocimiento del OIJ y que por razones obvias no se puede
divulgar, aseveró el Ministro.
Arias agregó que como la investigación apenas se está iniciando no podía brindar ningún detalle, "y yo no me atrevo a decir a estas horas si fueron
sicarios o no los responsables del homicidio".
Ramos recordó que la muerte de Medina no es la primera que realizan sicarios
en el país y recordó un caso que ocurrió hace algunos años en una discoteca
en Tibás, donde un hombre fue asesinado.
Ramos también manifestó anoche que el Presidente lo autorizó a solicitar
ayuda a cualquier organismo internacional con tal de esclarecer este
asesinato.
"Estamos en una etapa en la que analizamos toda la información que tengamos.
Aún es prematuro para hablar más allá", recalcó el funcionario.
Por otro lado, la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) entró en
escena para estudiar el macabro asesinato de Medina.
Se recurrió a indagar el ingreso y salida del país de extranjeros con perfil
homicida, con ayuda de la Policía Internacional (INTERPOL).
Las autoridades que investigan el caso insisten en que se debe mantener la
calma, y considerar que el crimen contra Medina era ya "un asesinado
anunciado", dada la cantidad de amenazas que recibió el locutor.
Por su parte, la vocera oficial de la Embajada de Estados Unidos en Costa
Rica, Marcia Bosshardt comentó ayer a este diario que hasta el momento el
Gobierno costarricense no ha solicitado algún tipo de ayuda.
Iglesia condeno asesinato
El arzobispo de San José, monseñor Román Arrieta, censuró ayer rotundamente
el crimen que acabó con la vida del periodista Parmenio Medina.
En una breve entrevista con LA REPÚBLICA, el máximo representante de la
Iglesia costarricense manifestó su repudio contra el irrespeto a la vida
humana.
"Condenamos de la manera más enérgica este crimen y violación a la doctrina
fiel de la Iglesia que en su quinto mandamiento promulga "no matarás",
declaró Monseñor.
El Arzobispo aclaró que regresó el domingo en la noche de una semana de
vacaciones, por lo que hasta ayer estuvo disponible.
Se negó a pensar que, lo que denominó como discrepancias entre Parmenio
Medina y el padre Mainor, se relacionen con lo sucedido.
"Tengo mi más profunda convicción de que una cosa no tiene que ver con la
otra, me siento moralmente cierto de ello", aseveró Monseñor.
El Arzobispo aseguró que, hasta donde está informado, el padre Mainor se
encuentra haciendo una peregrinación por tierras santas por lo que aún no ha
conversado con él.
Rechazó las versiones de que él haya intentando cubrirle las espaldas al
padre Mainor, al argumentar que su misión como Arzobispo es llamar la
atención de un sacerdote con la mayor discreción posible.
"Cuando comete una falta, se le pide a la persona que haga lo posible por
cambiar pero con discreción", señaló Monseñor, quien aseguró que ha seguido
conversando con el padre Mainor para que se mantenga firme en ese cambio de
actitud.
Hizo un llamado a los católicos a esperar que se resuelva el asesinato. "No
juzguéis si no queréis ser juzgados", declaró el Arzobispo.
Por su parte el obispo de San Carlos, Ángel Sancasimiro, sostuvo que la
Iglesia está dispuesta a ser sometida a investigación, si las autoridades lo
consideran necesario.
"Pedimos indagar a todas aquellas personas o instituciones que las autoridades puedan relacionar con el caso. No se puede excluir a nadie para
dejar de atar cabos", expresó el prelado.
El Obispo dijo que cree poder declarar la inocencia del ex director de Radio
María e insistió en la necesidad de esclarecer el caso.
"No se debe excluir a nadie, el que nada debe, nada teme", advirtió Sancasimiro.
Desde 1999, el director de La Patada difundió informaciones acerca del padre
Mainor Calvo y la administración de Radio María, que tenía la mayor
audiencia del país.
Las denuncias terminaron con el cierre de la emisora el pasado 25 de mayo y
su posterior venta, de manos de Calvo a empresarios privados.
La frecuencia nunca llegó a ser parte de las temporalidades de la Iglesia
Católica y, más bien, la Conferencia Episcopal expresó serias dudas acerca
de un informe contable de la radio.