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Columna Tveo: Lágrimas
de cocodrilo
La Nación
Rogelio Benavides
Periodista
rbenavides@nacion.com
Primero intervino en Telenoticias
en un puro llanto. Minutos después lloró en Noticias Repretel.
Era el mismo personaje utilizando ahora el persuasivo lenguaje de
las lágrimas, porque los tribunales habían ordenado a radio
Monumental transmitir La Patada censurada el 29 de abril.
En aquel programa denunciarían
supuestas irregularidades en torno a radio María y a unas clases de
manejo ofrecidas a un jovenzuelo en las peligrosas oscuridades de La
Sabana.
¿Qué cosas dirían tan peligrosas?
Pocos lo sabían, pero el personaje estaba en la pantalla del
televisor llorando como María Magdalena. Desde Ferrando y José María,
conocidos por su lágrima fácil, no había vuelto a la tele alguien
bueno para llorar.
Después dio declaraciones a La
Nación y también lloró porque el espacio radiofónico se ha
dedicado a difundir aspectos de su vida privada y manifestó que
solamente faltaba que se dijera de qué color es su ropa interior.
Debe haber muy poca gente interesada
en conocer cómo son las prendas más íntimas de los sacerdotes. En
cambio, sí es importante saber qué destino se da a los millones de
colones aportados por los buenos marianos a la radioemisora
patronal.
En La Patada se dijeron pocas
cosas nuevas. Entonces, ¿por qué estaba el curita tan nervioso la
víspera? Lloraba y lloraba como han llorado las prostitutas, los
homosexuales y todos aquellos a los que él ha perseguido. Pero debió
haber llorado menos, pues las lágrimas son como los collares de
perlas, cuantas menos hay, más se cree que son auténticas.
Definitivamente, nadie quiere saber
de calzoncillos, si serán Olympo, tanga o bóxer; en tono
papaya, zapote, rosa, púrpura, escarlata o melón, pero, ¿qué
pasa en la María? Nada de llantos, esto sí interesa.
Existe una creencia popular de que,
en ocasiones, el cocodrilo llora mientras devora a su víctima. En
realidad, las llamadas lágrimas de cocodrilo son una secreción
acuosa que mantiene húmedos los ojos de ese animal cuando está
fuera del agua y que nada tiene que ver con el llanto, entendido
como expresión de dolor.
Se da la circunstancia de que las glándulas
salivales y las lacrimales de este saurio están situadas tan cerca
en su organismo que las unas no pueden actuar sin estimular a las
otras, y por eso el cocodrilo llora mientras come. Pobrecito el
cocodrilo.
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