Emisora saldrá del aire a fin de mes
Interrogantes tras
el cierre de Radio María
Ernesto Rivera
erivera@nacion.com
Redactor de La Nación
La decisión de desvincular al padre
Mínor de Jesús Calvo Aguilar de Radio María y el sorpresivo
anuncio -–ayer – de sacarla del aire el próximo 31 de mayo,
dejaron una serie de interrogantes sobre los motivos que llevaron a
su cierre y el mecanismo que se aplicara para liquidar los bienes de
la emisora.
El anuncio fue hecho a las 9 a. m.
por monseñor Román Arrieta, durante una conferencia realizada en
la casa arzobispal de San José, la cual se vio colmada de cámaras
de televisión, flashes fotográficos y una nube de micrófonos de
radio y grabadoras de prensa escrita. Calvo Aguilar acompañó a
Arrieta todo el tiempo.
El Arzobispo leyó un texto
previamente escrito, en el que atribuyó el cierre a las deudas que
tenía Radio María.
En las afueras del edificio, ubicado
al costado sur de la Catedral Metropolitana, medio centenar de
simpatizantes del padre Mínor Calvo rezaban y cantaban oraciones en
su apoyo.
Sereno al comienzo, monseñor Arrieta
fue exaltándose conforme hablaba, a tal punto que en un momento
golpeó repetidamente con la mano los micrófonos que había en su
mesa.
Fue cuando aludió a versiones de que
el cierre de la emisora se debía a presiones externas para evitar
que supuestos hechos ocultos se den a conocer.
"¿Si hay trapitos sucios en la
Iglesia? ¡Sáquenlos! La Iglesia no teme a la verdad",
exclamó el prelado en uno de los momentos de mayor tensión de la
conferencia.
Luego habló el padre Mínor, quien
se mostró compungido y anunció además que dejará, temporalmente,
el resto de los programas que tiene en distintos canales de
televisión.
El sacerdote dijo que la última
emisión de Radio María será el 31 de mayo venidero a las 11 de la
mañana; añadió que dedicará los próximos días a encontrar una
solución para pagar los ¢125 millones de deudas que, en su
criterio, se generarán al cortar abruptamente el funcionamiento de
la radio.
Calvo estimó en ¢75 millones el
valor de los equipos y propiedades de Radio María pero se negó a
dar un detalle de cómo obtenía esa cifra. Tampoco quiso informar
sobre el saldo a la fecha del efectivo depositado en las diversas
cuentas bancarias que están a su nombre.
Luego de la conferencia de prensa, el
sacerdote explicó a La Nación que confía no tener que devolver la
frecuencia a su propietario, Marco Muñoz Castro, pues espera
conseguir el dinero que se debe y conservarla para luego venderla en
mejores condiciones.
¿Otros motivos?
Un nuevo punto álgido se presentó
cuando diversos medios de prensa cuestionaron que los verdaderos
motivos para cerrar Radio María fueran económicos.
Se argumentó que la emisora ocupaba
el primer lugar en varios sectores de la audiencia y no era
deficitaria.
Según admitió el padre Mínor,
recibía donaciones diarias de entre ¢500 y ¢700 mil que le
permitían cumplir con sus compromisos.
El Arzobispo se mostró contrariado y
se mantuvo en que el cierre obedecía a motivos financieros.
Las deudas aludidas por monseñor
Arrieta y por Calvo Aguilar, provendrían fundamentalmente de las
cuotas restantes para completar el pago de la frecuencia, que
sumarían unos $151 mil (¢49,2 millones ); de una cláusula de
indemnización por el alquiler del edificio, que rondaría los $200
mil (¢65,2 millones), y de los ¢15 millones necesarios para pagar
la indemnización de los 38 empleados de la emisora que quedarían
cesantes.
Ante la insistencia de la prensa para
que profundizara en los motivos de la clausura, Arrieta aludió a la
existencia de elementos intraeclesiásticos que como pastor no iba a
comunicar a la opinión pública.
"Tengo un sacerdote y a nadie
más tengo que dar explicaciones, las razones que he dado son más
que suficientes", dijo ofuscado.
El Arzobispo instó a los acreedores
de Radio María a tener una actitud indulgente y a ser pacientes con
las deudas que debe afrontar ahora el sacerdote Calvo Aguilar.
"El problema de Radio María ha
sido de tipo económico –insistió – , en más de dos años, con
un ingreso diario de al menos ¢500.000 se deberían haber recaudado
cerca de ¢400 millones, que son suficientes para pagar la
frecuencia y los demás activos"
"Si esto no se ha podido hacer
es que el manejo económico de la emisora no ha sido eficiente y por
eso prefiero retirar al sacerdote para que no se meta en más
problemas", dijo.
Lo que viene
La tarea de liquidar administrativa y
económicamente los bienes de Radio María será realizada por
Mínor Calvo, de manera personal y sin participación o control de
la Iglesia, según manifestaron el sacerdote y Arrieta en la
conferencia.
El primer paso será el pago de los
¢15 millones en prestaciones al personal administrativo de la
emisora.
Consultado sobre si ya había
iniciado conversaciones con Marco Muñoz, para negociar la manera de
anular el contrato de cesión de la frecuencia, Calvo indicó que
intentará retener en su poder la frecuencia 100.3.
"Sería un pecado devolvérsela
a Muñoz, porque ya muchos millones se han pagado, prefiero buscar
un poquito de plata, pagarle lo que se debe y luego, si aparece
alguien interesado, vendérsela", afirmó.
El sacerdote tampoco indicó cuáles
serían los activos que se venderían para cubrir las obligaciones
que surgen por el abrupto cierre de la emisora, ni en qué plazo
estima que podrá cumplirlas.
De mano en mano
Desde sus inicios, en abril de 1999,
una compleja trama jurídica se conjugó en relación con dos
elementos constitutivos de Radio María: la frecuencia de radio y el
edificio donde funciona.
En ellos el empresario Omar Luis
Chaves Mora aparece como el hombre que aportó el capital inicial
para comenzar el proyecto.
En una conversación telefónica con
La Nación, Chaves se presentó como un facilitador de negocios.
"Siempre he dicho que poner dinero para un negocio es ofender
la inteligencia. Si usted quiere comprar un carro yo lo llevo a la
agencia y le salgo de fiador, pero el día que usted no paga le
quito el carro, ¿entiende?", dijo como explicación al tipo de
transacciones que practica.
La frecuencia
Chaves Mora fue quien firmó el
primer contrato de cesión por la frecuencia 100.3 con su
propietario Marco Muñoz Castro, en febrero de 1999.
Ese contrato establecía un precio
total por la frecuencia de $303 mil (poco más de ¢98 millones),
que se pagarían en cuotas.
Tres días después, Chaves Mora
firmó con el padre Mínor Calvo un contrato de subarriendo por la
misma frecuencia por $341 mil (¢110 millones), es decir, $38 mil
más alto.
Según explicó el abogado Ricardo
Jiménez González, quien en ese momento representaba legalmente a
Radio María, una serie de cuestionamientos a lo interno de la
Iglesia hacia la figura de Chaves Mora produjeron que, el 18 de
junio de ese año, se anularan estos contratos y se hiciera uno
nuevo, esta vez directamente entre Marco Muñoz y Mínor Calvo.
El contrato indica que ese día Calvo
Aguilar pagó $62.000 (¢20 millones) y se comprometió a 59 pagos
mensuales de $3.884 más uno adicional de $3.844.
El saldo de estas cuotas ($151 mil a
la fecha) sería lo que debe cancelar ahora la radio.
Según el abogado Jiménez González,
como compensación por su gestión en el tema de la frecuencia,
Chaves Mora habría recibido $30.000 de Radio María.
El edificio
Inicialmente la radioemisora alquiló
solo el tercer piso del edificio que ocupa, ubicado en el costado
oeste del Parque Central de San José y propiedad de Chester
Patterson.
"Nosotros le alquilamos al
principio solo el tercer piso, pero ellos se cogieron todo el
edificio y el resto de los inquilinos me demandó por los
ruidos", afirma Patterson.
"Luego Omar Luis Chaves me
propuso comprar el edificio y era la única salida que yo
tenía", dijo.
Chaves Mora compró la propiedad en
$800.000 (¢260 millones), para lo que depositó $80.000 en efectivo
y firmó una hipoteca por los $720.000 restantes.
Tiempo después le vendió la
propiedad a Eliécer Barrientos Rodríguez en $ 1,2 millones.
Este último es su actual propietario
y es quien le alquila el edificio a Radio María en $10.000 al mes.
En este contrato de alquiler se
estipula una indemnización de $200.000 en caso de que la emisora
abandone abruptamente el edificio.
Conflictos por dinero y familia
El manejo del dinero, la
participación de sus familiares en los asuntos de la radio, las
continuas largas a conformar una estructura jurídica que evitara la
inscripción de bienes de la emisora a su nombre personal...
Y –finalmente– la inscripción de
una sociedad anónima. Estas fueron los principales puntos de
fricción en la relación que el sacerdote Mínor Calvo Aguilar
mantuvo por este tema con el arzobispo metropolitano y otros
miembros de la Iglesia.
Desde que Radio María de Guadalupe
comenzó a funcionar, las ofrendas de las 2.500 personas que, en
promedio, la visitaban cada día, las donaciones de empresarios y lo
recaudado en tres actividades masivas la dotaron de un importante
flujo de dinero.
Ricardo Jiménez González, quien
formó parte del grupo fundador de la radio y fue su abogado hasta
octubre del año pasado, participó al menos en 15 ocasiones de la
apertura de las alcancías.
Según Jiménez González, las
recaudaciones de Radio María fueron aumentando paulatinamente y
llegaron a superar el millón y medio de colones diarios.
"Los recuentos que yo presencié
se hacían en la oficina del padre Mínor. Se volcaba el contenido
de las alcancías sobre la alfombra y se comenzaba a contar.
"Era común ver no solo monedas
o billetes sueltos, sino también rollos de billetes con sumas de
¢40.000 y ¢70.000. Todo quedaba en el escritorio del padre Mínor.
Al día siguiente, un empleado depositaba el dinero en una cuenta
que a su nombre personal tenía el padre en el Banco Nacional y
después se giraban cheques para los gastos que fueran
necesarios".
El sacerdote Mínor Calvo aclaró que
actualmente se había instalado un estricto programa de registro
contable, que el promedio diario de recaudación variaba entre
¢500.000 y ¢700.000, y que se habían comprado dos máquinas para
contar billetes y monedas.
Indicó también que ahora dos
empleados eran los encargados abrir las alcancías en una bóveda
ubicada en el quinto piso de la sede de la emisora, al costado oeste
de Parque Central de San José.
Con este dinero se financiaban las
ayudas de alimentos para mil familias al mes que realizaba la radio
y se ayuda con comida al Hogar de la Esperanza para los enfermos de
sida.
De allí también se compró en 1999
–en ¢7 millones– el Suzuki Gran Vitara que utiliza el sacerdote
y además se dieron préstamos personales a empleados de la radio,
incluido uno por ¢400.000 a Hugo Calvo Aguilar, hermano del padre
Mínor.
Con estos fondos se solventaban,
además, las inversiones de la radio, el seguro del Suzuki, la luz,
el agua, el teléfono y el alquiler del apartamento en Sabana Norte
donde vive el director de Radio María.
También, con esos ingresos se
realizaron adquisiciones en Cemaco para amueblar ese apartamento
(una de esas compras fue superior a los ¢600.000) y en el Depósito
Libre Comercial de Golfito, donde se gastó más de ¢700.000.
Calvo admitió estos gastos y aclaró
que devengaba un salario mensual de ¢300.000.
"Soy el director, fundador y
digamos el accionista mayor de uno de los tres medios de
comunicación más importantes del país y con mi salario pago mi
gasolina, mi comida y ayudo a mi madre".
Problema pastoral
Los problemas de administración en
la radio generaron malestar en la Iglesia y monseñor Arrieta
encargó un estudio al Consejo Episcopal de la Arquidiócesis que
culminó con un documento titulado "Radio María: un problema
pastoral".
En ese documento se señalaba la
dificultad de los oyentes de diferenciar que sus donaciones se
estaban realizando a una empresa privada y no a la propia Iglesia
Católica.
Recomendaba constituir una junta
directiva para los asuntos económicos de la emisora y prohibía la
participación de familiares del cura en la administración.
A comienzos de este mes, monseñor
Arrieta lamentó que, más de un año después, sus recomendaciones
no se hubieran llevado a cabo y que, por el contrario, las
donaciones recibidas y los vehículos y propiedades comprados con
dinero de la radio estuvieran a nombre personal del padre Mínor y
no de la Iglesia o de una asociación.
El ecónomo de la Arquidiócesis de
San José, padre José Manuel Garita, informó de que solo habían
recibido, en agosto pasado, un diezmo por ¢2 millones,
correspondiente a las ofrendas recogidas en La Sabana durante los
festejos del primer año de la radio.
Garita agregó que la emisora no
aportaba a la Iglesia por las contribuciones diarias que recibía,
ni lo hizo por lo recogido el año pasado en el evento de
Pentecostés y el segundo aniversario, realizado en La Sabana este
año.
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