Kasandra en lnternet


a ciegas

A partir de su último número Kasandra fue recluida en el pozo virtual. El responsable del estupro electrónico es el amigo Pablo Susodicho, residente en Holanda. Ahora la gente que está montada en la red puede sintonizar la versión electrónica de K en la siguiente dirección:

HTTP://WWW.DDS.NL/~NOTICIAS/PRENSA/KASANDRA


Afortunadamente, el rapto fue de tipo virtual y lo que circula por la red es una especie de clon o de doble. A propósito de lo cual queremos hacer una declaración. En principio simpatizamos con todo desarrollo anárquico y sin dueños de esta revista. Nos gusta que cualquier compañero tome nuestro material y haga con él la difusión que le venga en gana. El gesto de Pablo es coherente con ia intención infecciosa de nuestra publicación y, de hecho, vamos a colaborar en lo que se pueda para fortalecer ese medio de comunicación. Únicamente queremos aclarar a nuestros amigos lectores que todo ese rollo de internet no nos azota. Y esto por varios motivos. En primer lugar por razones estéticas, es decir por pura nostalgia y conservadurismo: en Kasandra somos unos fanáticos del papel y la tinta, así como del correo postal, las estampillas y los sellos. Nos gusta coagularnos en una publicación matérica, en una víscera de letras. Las pantallas cansan, irritan los ojos y tienen una dinámica muy distinta, bastante fría e impersonal. Defendemos la tradición de la revista de tinta y papel porque tiene una hermosa y larga historia en todos los movimientos de vanguardia y en todos los gestos rebeldes que se han producido desde mucho tiempo atrás. Este tipo de comunicación tiene además sus ritmos propios: permite que las cosas envejezcan, tarden un poco, y que sus lectores se acomoden para hacer una lectura cálida y de acuerdo al estilo de cada cual. Por otro lado queremos que leer Kasandra no imponga más ataduras de las que ya tenemos: no vamos a abandonar el medio material para ingresar en el ámbito de las máquinas electrónicas. Sabemos que no todos tienen acceso a la red internet y los equipos son escasos. Entre menos dependencias de procesos y aparatos tengamos, estaremos menos atrapados por este sistema que tiende a sofocarnos y a sujetarnos por todo lado.
Sin embargo, tenemos conciencia cue la versión en internet llegará a otra gente en otros lados y que posiblemente ni se enterarían de la existencia de la revista si no es por ese medio.Y eso está bien.
También queremos hacerles saber a nuestros amigos y únicos seguidores que la versión electrónica de K tendrá su autonomía y que quienes sigan con el rollo podrán aportar todo aquello que su cerebro y su corazón les indique.

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