Por Yenifer Laruch
El próximo febrero serán las elecciones aquí en Hueco-landia. Huequitos y huequitas de todo tipo se presentarán a las urnas para estampar un gracioso dedito y con ello insuflarle vida a ese auténtico fósil nacional: la bronto-kracia.
Todos los huequitos de corazón marcharán ordenaditos en sus patrióticas filas, sonriéndole al mundo entero y repitiendo esa conmovedora e inteligente frase: «yo sí voto porque amo a Hueco-landia».
Qué orgullosos se sienten los huecolandios de tener un privilegio que pocos pueblos en el mundo tienen: poder elegir a sus verdaderos y fieles representantes a través de unas elecciones, que, hoy por hoy, constituye una auténtica fiesta nacional e internacional. No importa que cuando ya estén en sus puestos garroteen a los maestros huelguistas, o que manden a disparar a obreros bananeros, o que se roben un banco entero y se lo lleven para la casa. No importa si muchos de ellos hacen negocios con el narcotráfico o si mandan a comprar armas para la policía pagando precios astronómicos. ¡No importa, no importa! Lo único realmente importante es que la democracia funcione, que en Hueco-landia se pueda votar cada 4 años. ¡Ahh! Huecolandia, qué linda es Huecolandia.
Porque para los huecolandios votar no es un derecho ES UN DEBER. Sí así como lo oyen. ¡Qué es esa vara de derechos! No, no, votar es una obligación ciudadana. Ni que pudieran darse el lujo de tener derechos. Todo huecolandio de corazón está llamado a cumplir con su deber de votar. Si, así es la bronto-kracia en Hueco- landia.
Los políticos de Hueco-landia, gente de probada honradez, funcionarios serios y responsables, gente de estudio, preparada para los grandes retos de nuestra era, en una palabra, buena gente; los políticos huecolandios - decía-, han tenido una actitud un tanto pícara (pero que no hay que tomarlo muy a pecho): ellos llaman a votar a todo huecolandio cada cuatro años, pero nada más (¡Humm qué bandidillos!). Ellos han hecho de la demokracia en huecolandia un primor: 5 minutos en la urna y ¡ya!,... para qué más, si en Hueco-landia se ha inventado ese tipo de demokracia que todos andaban buscando: la demokracia light, esa que oscila entre el dedito primoroso y el garrote necesario. Porque no se vayan a creer, en Huecolandia también hay que poner orden y de eso se encargan aquellos funcionarios tan oportunos y delicados que eligen los huecolandios cada cuatro años.
Este primer domingo de febrero todos en Hueco-landia se lanzarán a defender lademokracia
demkracia
dmokracia
dmkracia
mkracia
¡.. krac...!