Manifestación Antivoto COMPLEMENTO A UNA
NOTICIA en el Diario Extra

26 de enero 1998

Noticia del Diario Extra

Libertad?



(Enviado al DIARIO EXTRA EL 28 enero, en espera de publicación)

Siempre he reconocido en el Diario Extra su particular estilo para comunicar la noticia. A mi modo de ver, un alegre y popular estilo caracterizado por un marcado énfasis en los aspectos conflictivos, escabrosos y hasta patológicos (morbosos) de los sucesos, no excento de alusivos comentarios de disfrute o reprobación.
La labor de un periodista no es fácil. Cuando el suceso es complejo, tiene que, en lo posible, transmitir toda la variedad de eventos acaecidos y todas las aristas posibles. El problema con establecer un énfasis, es que la noticia puede quedar sesgada, y mostrar solo una parte de lo ocurrido, con lo cual se corre el riesgo de perder la neutralidad, y con ello la objetividad, la cosa más grave que le puede ocurrir a un periodista.
El suscrito participó, el domingo 25 de enero, en la concentración de objetores electorales que se dió cita frente al Tribunal Supremo de Elecciones. Invitamos a los medios a cubrir el evento, y muchos de ellos, muy amablemente y como corresponde, se dieron cita y lo reseñaron al día siguiente. Al leer la noticia que publicara Extra, he quedado muy descontento, pues la encuentro sesgada en demérito de nuestra marcha.

Quiero comentar y complementar dicha noticia:


No es cierto que, como dice el primer párrafo, "Los grupos que llaman a no votar... se unieron para externar su protesta...". Es muy difícil que la gran variedad de grupos y personas que incitan a la objeción electoral se hayan conocido y puesto de acuerdo a participar de la marcha. No es buena costumbre echar a toda la gente en el mismo saco, así como tampoco adscribir personas particulares a organizaciones, quitándoles su individualidad. Lo correcto hubiera sido decir: "Algunos grupos y personas que llaman a no votar se unieron para externar sus protesta ..."
Ciertamente hubo pancartas de mulas y cerdos incitando a votar por ellos, junto al juego verbal de "¡VOTE MULO!". Aquí estamos dentro del dominio de la parodia, o sátira burlesca que, desde los tiempos de Moliére y de Quevedo hasta llegar a las marionetas televisivas, ha sido muy usada como forma de crítica política. Tal zoológica casta electoral fue correctamente consignada, más quedaron omisas otras imágenes "y simbolos extraños" que la periodista quizá no quiso desentrañar. Y hubo foto principal, ¡claro está!, de una manta con el escatológico lema "SI ESTA POLITICA LE PARECE UN CULO, VOTE NULO", texto válido pero soez, no muy feliz ni creativo, en comparación con otros lemas que allí también se dieron cita, y que no fueron reseñados, como el ya tradicional "¡NADIE CUMPLE, VOTE POR NADIE!", o "NO VOTE A LOS POLITICOS, ¡BóTELOS!", o el académico "¡OPROBIO!" (afrenta pública) y el latinismo "¡VADE RETRO!" (¡Atrás!), dirigidos a la clase política, o el categórico "¡NO A LA PARTIDOCRACIA¡" y su interesante derivado "¡NO A LA PORNOCRACIA!", término que acuñara don Miguel de Unamuno, en referencia al cinismo político lindante con la obcenidad.
La reseña se quedó en lo iconográfico, en lo puramente visual. No hubo extractos de entrevistas ni de la información contenida en los volantes, que permitieran conocer, con más profundidad y detalle, el pensamiento de los manifestantes.
Ciertamente, cuando el Magistrado Villegas, presidente del TSE, se acercó, fue abordado por dos bailarinas haciendo piruetas a su alrededor: el precio a pagar por asomarse a una marcha con visos de carnaval. Sería interesante saber cuáles fueron los gestos concretos que la periodista califica de "irrespetuosos" y no describe. Recordemos que todo adjetivo calificativo tiende a lo subjetivo. El suscrito se acercó al Magistrado y le entregó un volante con objeciones específicas de materia electoral, documento que recibió y lo obligó a reconocer, con voz audible, la imperfección del Código -¡su alevosa imperfección, diría yo!. Este duro pero respetuoso encuentro tampoco fue registrado.
Es verdad que hubo discusión sobre si una manta podía permanecer amarrada a la base de las astas de la bandera nacional y si se podía permanecer tocando tambores en su base. Sería interesante saber cual es el radio de influencia espacial de una bandera suspendida a 15 metros de altura, pues el capítulo de contravenciones penales no lo establece. Se consigna que "la fuerza pública intervino, solicitándoles a los jóvenes quitar la manta de allí y dejar libre el acceso al pabellón". Lo que no dice es que, acto seguido, Villegas medió y textualmente dijo a la policía (yo lo escuché): "Déjenlos tranquilos, mientras no hagan destrozos pueden quedarse aquí". Sin embargo, este pequeño diferendo, que la periodista califica de "irrespeto al pabellón", es exaltado de tal forma que llega a convertirse en subtítulo del artículo en cuestión.
Para entender la novedosa razonabilidad del Magistrado Villegas, conviene recordar que hace cuatro años recibió la repulsa pública por autorizar el encarcelamiento injustificado de una docena de manifestantes en una marcha similar. Este acto ilegal mereció entonces una condena de la SALA IV.
Coincidentemente, al inicio de la marcha del pasado domingo, hubo un grave intento de represión por parte de la policía, por instrucción de los delegados del Tribunal, pues llegaron a decomisar las pancartas y se disponían a disolver la marcha por la fuerza. Hubo que mostrarles fotocopia del susodicho voto de la SALA IV para que, casi mágicamente, desistieran de ello. Es decir, la ignorancia y la prepotencia casi los lleva a cometer una afrenta más a los derechos constitucionales. Este conato represivo, que si fue consignado por otros medios, lamentablemente no fue mencionado en Extra.
En síntesis, lo que la respetable periodista pintó fue casi una gavilla de irreverentes haciendo irracional crítica política, tal la connotación por algunos inferida. Lo que yo ví fué un grupo plural de ciudadanos que realizó una festiva marcha dominical, que de la Plaza de la Libertad al Parque Morazán, y viceversa, transcurrió sin sucesos que lamentar; una amalgama de activistas políticos haciendo uso de los espacios que la Constitución da en materia de libertad de expresión y ambulatoria; un ágora de costarricenses libres, profundamente críticos del sistema y la clase política que nos agobia.

Mauricio Ordóñez


Noticia del Diario Extra

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