Arce presentó su renuncia el sábado, tras una reunión con el
mandatario, posiblemente para evitar que su separación del cargo
fuera pedida, en pocos días, por la Procuraduría General de la
República.
Al exministro se lo señala de haber gestionado ante otra
dependencia estatal un permiso para la explotación de un tajo
aduciendo que el material se utilizaría en la reparación de
caminos vecinales.
Pero los materiales, según un informe de la Contraloría
General, se utilizaron en la construcción de la represa de un
proyecto hidroeléctrico de la compañía Energía Global, de la cual
fue directivo, junto con algunos miembros de la familia Figueres.
El permiso de explotación lo habría gestionado Arce siendo
ministro de Obras Públicas y Transportes, cargo que dejó a
mediados de este año para ocupar la cartera de Seguridad.
Junto con Arce, y por el mismo caso, renunció el viceministro
de Gobernación, Douglas Loría.
Arce también ha sido mencionado en otros casos de corrupción.
Uno de ellos está relacionado con el mal manejo de recursos en la
Dirección de Aviación Civil, dependencia del Ministerio de Obras
Públicas y Transportes, que investiga actualmente la Contraloría,
el Ministerio Público y una comisión legislativa.
En este caso, ocurrido también cuando era ministro de Obras
Públicas y Transportes, se investiga la actuación del entonces
director, Nelson Rodríguez, quien fue nombrado en el cargo por el
presidente Figueres ante recomendación de Arce.
La salida del gobierno del exministro de Seguridad se interpretó
como un duro golpe para Figueres, ya que Arce ha sido su amigo
personal desde la infancia y socio en sus empresas.
Las denuncias de corrupción, la mayoría formuladas contra
funcionarios de mandos medios, es uno de los factores que influye
en la mayoritaria opinión negativa de la población hacia la
gestión presidencial de Figueres que registran las encuestas.
Otro factor que influye en forma negativa es la situación
económica del país, sumido en un estancamiento que se traducirá
este año en un crecimiento de solo uno o 1,5 por ciento, inferior
a la tasa de aumento de la población.
Además, durante el periodo de Figueres, iniciado en mayo de
1994, explotó la crisis de la deuda interna, un problema que venía
siendo evadido con medidas parciales por los gobiernos anteriores,
pero que exige ya una solución global, según los expertos.
El Estado adeuda mas de 3000 millones de dólares que ha
colocado en bonos y cuyo servicio consume alrededor de 30 por
ciento de los gastos de gobierno.
Se calcula que para 1997 la deuda interna llegará a 4000
millones de dólares, cifra similar a la deuda externa.
El gobierno nombró una comisión de expertos para estudiar
posibles soluciones al problema, que este lunes entregó su informe
al ministro de Hacienda, Francisco Gutiérrez.
Si bien no se ha dado a conocer el contenido del mismo, se
afirma que los expertos que la integran tomaron en cuenta
posibilidades como la venta de activos del Estado, la condonación
de la deuda por parte de instituciones publicas y la dolarización
de esas obligaciones.(Ips)