Deje para mañana lo que puede hacer hoy.
Recuerde que el mejor amigo del hombre es el lecho.
Si Ud. cree que el trabajo da salud, es mejor que trabajen los enfermos.
Si le entran unas grandes ganas de trabajar, cuente hasta diez hasta que se le pasen.
Descanse suficiente durante el día, de tal manera que pueda dormir plácidamente durante la noche.
Recuerde que las zonas de catástrofe se reconocen por señales como:
"¡ Peligro, hombres trabajando !"
Imite eficientemente a los surrealistas, quienes colgaban el letrero en sus dormitorios:
" No perturbar, poeta trabajando".